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10 MINUTOS PARA TRANSFORMAR TU VIDA

Por Clara Luz Franchesca Castro Condori 

Estudiante de Psicología

Los sonidos de los pájaros, el aroma de la taza de café, el cuaderno al costado, la presión de las yemas de los dedos en la computadora, los objetos que nos acompañan alrededor son algunas de las cosas que pasamos desapercibidas y olvidamos detener un momento el tiempo para disfrutarlas, pues en algún momento nos hemos quedado atrapados en un tiempo inexistente pensando en las preocupaciones del pasado y las expectativas del futuro, perdiéndonos lo único que realmente importa: el presente.

«… hemos quedado atrapados en un tiempo inexistente pensando en las preocupaciones del pasado y las expectativas del futuro, perdiéndonos lo único que realmente importa: el presente.»

La atención plena es un paso hacia el deseo de ser conscientes de los contenidos de la mente momento a momento y las cosas, personas, sonidos, aromas, etc. que nos rodean, pues ser consciente del momento presente y observar la experiencia como si fuera la primera vez, nos permite experimentar las situaciones a plenitud dejando de lado nuestras defensas, resistencias y apego a aquello que insistentemente nos aferramos, pero sobre todo ello corremos hacia una intención de dirigir nuestro deseo de amor, felicidad, perdón, amabilidad hacia aquellos que lo necesitan. Pues meditar, es encontrar un espacio donde conectes con uno mismo y se explore aquel sufrimiento que te abruma desde la bondad, amabilidad, compasión, paciencia y confianza, tomando una actitud personal ante tu propia vida.

Y en su mejor expresión, cuando hablamos de compasión, hablamos desde el lado más profundo de la humanidad, no desde la lástima o la pena, sino desde el sentimiento que nace en nosotros al ver sufrir a otro ser y se produce el deseo intencional y auténtico de querer ayudarlo, pues justamente esta intención de poner en acción el amor hacia los demás es darnos cuenta que ser humano implica sentir, por lo tanto, dejarnos llevarnos por las emociones y ser vulnerables. Sin embargo, también tener la capacidad innata e inconmensurable de amarnos y vivir en plenitud. ¿Cómo crees que se transformarían las cosas al empezar a ser compasivos con nosotros mismos? Cómo diría Gandhi “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”.

» … cuando hablamos de compasión, hablamos desde el lado más profundo de la humanidad, … desde el sentimiento que nace en nosotros al ver sufrir a otro ser y se produce el deseo intencional y auténtico de querer ayudarlo …»

Para ello, no se puede compartir con el otro aquello que no se tiene, y muchas veces tendemos a ser nuestros propios enemigos al evitar reconocer que podemos fallar, que por más auto exigencia hacia nosotros y deseo de mostrarnos perfectos hacia los demás, no lo somos, tenemos errores, debilidades y hasta sentimientos que nos “hacen sentir mal” acompañados de un deseo inconsciente de evitar aquello que al recordar nos genera sufrimiento e impotencia. Precisamente la autocompasión es el deseo de vernos a nosotros mismos libres de sufrimiento sin necesidad de controlar o sentirnos mal cuando las cosas no salen como queremos, pues es más un anhelo de adoptar una actitud compresiva y amorosa hacia nosotros mismos, ir entendiendo y aceptando nuestro ser.

De esta manera, tratarnos a nosotros mismos como nos gustaría tratar a las personas que más queremos, ayudará a permitirnos salir de este bucle para comenzar a tomar una actitud activa frente a los obstáculos incesantes que se presentan en la vida, permitiéndonos danos cuenta que gracias a estas falencias “negativas” podemos descubrir el poder que tenemos para transformarlos, solo es cuestión de regalarnos unos 10 minutos de silencio y quietud, pues no se trata de hacer sacrificios ni proezas, solamente hacer cosas ordinarias, con un amor extraordinario.

«… tomar una actitud activa frente a los obstáculos incesantes que se presentan en la vida, … podemos descubrir el poder que tenemos para transformarlos, … o se trata de hacer sacrificios ni proezas, solamente hacer cosas ordinarias, con un amor extraordinario.»

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